
Venus y Marte (1483) de Botticelli, es creada en medio de un contexto europeo peculiar. El Renacimiento, es el período que abarca los siglos XV y XVI y que tiene que ver con una crisis que comienza a producirse a mediados del XIV donde los valores predominantes en la Edad Media comienzan a quedar obsoletos. Los avances culturales, científicos y tecnológicos, como el invento de la imprenta, el asentamiento de la moneda como forma de intercambio económico y una nueva configuración social que se produce con la aparición de la burguesía y que impulsa el movimiento económico en las urbes, traen consigo el cambio paradigmático de un mundo; anteriormente estructurado por el sistema feudal y por una cristiandad estrechamente ligada a todos los aspectos de la vida social, hacia una idea de mundo que de alguna manera, escinde lo profano de lo religioso y configura y explica, a través del Humanismo, una nueva visión del mundo y a consecuencia de ello, un nuevo posicionamiento del hombre dentro de ese mundo.
Este contexto de cambios económicos, políticos y sociales, análogamente comparables con los que hubo en Atenas durante el siglo V a.C. o con lo del s. I a.C. romano, son propicios para el desarrollo de la intelectualidad, del arte y de la cultura. Específicamente durante el siglo XV, es en Italia, el lugar donde se producirá el esplendor del arte europeo. Es importante destacar que en este espacio geográfico convergen la cultura griega y romana que servirán de cuna para el renacimiento de los valores artísticos del mundo clásico y el opacamiento de los preceptos medievales. A este período de la historia del arte se lo denomina: Quattrocento italiano.
Botticelli y los Médici
Es la clase burguesa quien impulsa la creación de obras en Italia, que tiene un gusto y un interés particular hacia el arte, que además, utiliza como propaganda y como forma de crearse una identidad y establecerse como la nueva clase dominante. A través de la figura de las familias mecenas, como los Sforza o los Médici, se impulsa la demanda de creación de obras por encargo junto con el desarrollo y la exploración de nuevas formas artísticas.
Como centro de poder, capital de la economía y de la vanguardia artística, se alza la ciudad de Florencia bajo el señorío de la familia banquera Médici. De ellos, Lorenzo el magnífico, es el más dedicado y cercano al arte, quien supo seleccionar finamente a quienes serán los artistas más renombrados de la época. En este período de características antropocéntricas, una de las grandes innovaciones, que llega para establecerse definitivamente hasta nuestros días, es la autoría. En el siglo XV, los artistas firman sus obras y no solamente la obra será valorada por la obra en sí, sino que va a adquirir en menor o mayor medida la misma relevancia, la firma del creador.
Entre los protegidos de Lorenzo de Médici, figura Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, apodado Sandro Botticelli. Botticelli nace en Florencia a mediados de siglo, en 1445 y muere en 1510. A temprana edad, ingresa como aprendiz, al taller de Filipo Lippi, lo cual será un mojón en su futuro como pintor.
Por esta época comienza a extenderse el concepto de taller y de escuela en el sentido de la enseñanza de un determinado estilo y se establece la figura del maestro artista. En Boticelli, no solamente el maestro será una influencia en la temática que pintará, mayormente cristiana y en menor medida mitológica, como Venus y Marte, sino que además, adoptará otra de las grades innovaciones del Quattrocento que al igual que la autoría, irrumpe para marcar un antes y un después definitivo en la manera de ver el mundo: LA PERSPECTIVA. Diferente a los planos superpuestos característicos de la pintura medieval, Boticelli pinta en sus fondos, paisajes y arquitecturas considerando el efecto óptico que crea la perspectiva, resultando de ello la sensación de profundidad en el plano. Será recién en el siglo XX, cuando las vanguardias, cuestionen y deconstruyan este paradigma proponiendo una nueva forma de ver al mundo.
Venus y Marte: un concepto neoplatónico
Específicamente, en Venus y Marte es posible apreciar estas características del Renacimiento. El autor utiliza la perspectiva a través de la creación de un paisaje natural abierto al fondo de los personajes. También se percibe la línea de Boticelli, heredada de su estudio en el taller de Lippi que delimitan las figuras. Además de la técnica, la temática del cuadro captura el sentir del individuo renacentista, si se considera a la obra como una alegoría de la victoria del amor sobre la guerra o sobre la violencia y el odio. Venus, diosa de la belleza y el amor, derrotando o vigilando a Marte, dios del impulso guerrero, es un mensaje que se liga al espíritu neoplatonista extendido por este período. La temática mitológica, es claramente renacentista pues recupera imágenes e ideas del mundo clásico. Se cree que Boticelli podría haberse inspirado en la descripción que realiza el poeta romano Lucano de la pintura Boda de Alejandro Magno con la princesa persa Roxana.
La obra posiblemente fue un encargo de la familia Vespucci, en ocasión de la celebración de una boda. Los Vespucci eran una familia predominante de Florencia con los cuales Boticelli estaba estrechamente vinculado por medio de los Médici y para quienes realizó variados encargos. De hecho, la avispas que revolotean sobre Marte podrían simbolizar a esta familia pues su apellido deriva de vespa que significa avispa en italiano y ellos llevaban este animal estampado en su escudo familiar.
El valor intrínseco
A modo de conclusión, considerando la situación biográfica y el contexto de la realización de la obra, es posible afirmar que la obra posee valor intrínseco pues según plantea Levinson (2006):
..nuestra total incapacidad para aislar casi todo interés interés normativo de un contexto a causa de su implicación metafísica con el mismo nos proporciona una razón poderosa para pensar que son los complejos, o cosas-relacionadas-unas-con-otras, los únicos candidatos plausibles de ser portadores de valor intrínseco. (p.145).
Frente a la imposibilidad de aislar la obra definitivamente de su contexto, teniendo en cuenta que la relación entre vida y mundo es relevante e inseparable, la obra posee valor persistente porque el contexto en que ha sido concebida es de suma importancia e influye directamente en la configuración y en la forma final que posee la pintura. Además, Botticelli es un hombre renacentista, inmerso intelectualmente y creativamente dentro de ese mundo. Su valor intrínseco se desprende de los siglos sucesores en los que la obra ha permanecido conservada a pesar de los cambios paradigmáticos y contextuales que ha atravesado. Actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres, donde miles de visitantes hoy en día continúan yendo a contemplarla.
Por: HYPO