
“…me levanto a las cinco de la mañana y me pongo a escribir y a leer hasta que algo me motiva, hasta que visualizo la historia en imágenes.”
(Anselm Kiefer, entrevista XL Semanal)
La obra del alemán Anselm Kiefer (Donaveschingen, Alemania, 1945), se reparte entre pintura y escultura, entre la abstracción y el acercamiento a lo figurativo. La pulsión creativa de este artista nace de la Historia propiamente dicha. Especifícamente los recuerdos de la historia alemana hacia finales de la Segunda Guerra Mundial; han marcado su niñez y atemporalmente atraviesan toda su creación.
Otras influencias y temas que desarrolla son los mitos germánicos, temas bíblicos y los cristianos, la Cabalá, la filosofía y la liteartura.
Su obra se enmarca dentro del concepto de sublime. Como aspectos de éste se desprenden lo siniestro, lo violento y lo cruel. Si bien la obra no siempre es directamente violenta, sí remite y evoca de forma extraña y melancólica a ella. Al pasado cruel y siniestro de la alemania nazi. Y Kiefer logra representar, no la guerra en sí misma, sino remitirla a través de la representación de la memoria bélica.
Lo sublime como concepto estético
¿Cómo logra representar un concepto de suma complejidad como la memoria? A través de obras monumentales. Las dimensiones que utiliza imponen, detienen y además ayudan a intensificar las sensaciones de quienes participan de ella. A este respecto, cita Rodríguez Tous a Addison: “La imaginación apetece llenarse de un objeto y apoderarse de alguna cosa que sea demasiado gruesa para su capacidad. Caemos en asombro agradable al ver tales cosas sin término; y sentimos interiormente una deliciosa quietud y espanto cuándo las aprehendemos.” (2002, p.66)
Entramos en el terreno de lo sublime. En este sentido, lo monumental es un camino de representación de una memoria colectiva, que es posible relacionarla con la grandeza de la naturaleza y su potencia. De algún modo existe en el artista un aspecto romántico. Cree en el arte como un elemento de salvación, un vínculo regenerador. Describe Piñero Moral, en relación a esta corriente y su importancia dentro de la historia de la belleza: “No obstante el idealismo y el romanticismo se encargan de cerrar la historia, triunfante de la belleza porque generan a un tiempo nuevos conceptos para la estética, que serán los nuevos fetiches del arte plástico, de la música y de la literatura. Los sucesores de la belleza son lo sublime lo fantástico, lo maravilloso, lo irreal, el abismo…” (2006, p.37).
En segundo lugar: el color. Casi monocromático en la mayoría de sus obras. Destacan el gris, los ocres, los marrones y el negro. Estos en este contexto, recuerdan a la pólvora, a los escombros, al desastre, a los rieles de trenes, a los campos abiertos… La memoria de los participantes engancha con lo añejo, lo que envejeció mal, lo que encierra un incómodo misterio .
La tercer cuestión con la que trabaja es la de las capas. Un grosor anchísimo de pintura cubre las telas de de Kiefer convirtiéndolas en escultura, del mismo modo los variados materiales que utiliza. (pasto, barro, telas, chapas, fotografía, diarios…). Se denomina este tipo de mezcla: “Arte matérico” y a Kiefer se lo encasilla dentro de las corrientes del neorrealismo y el neo-expresionismo.
En este sentido, podría decirse, dentro de lo simbólico, que recorre el camino inverso; va modelando desde lo primero a lo último, de la superficie al fondo. Hay una exageración en la acumulación de pintura y en los otros objetos utilizados que propone un límite poroso entre pintura y escultura. Lo que podría enmarcarse dentro del ámbito de lo grotesco. Explica Rodríguez Tous: “Lo sublime introduce en la noción de belleza la desmesura(…) y la rareza en tanto fuente de placer para la imaginación permiten considerar como agradablemente bellos objetos deformes”. (2002,p.)
Bibliografía
- • Griffin, A., C. Young, and T. Hale. (2014). ‘History is my material’. J. Bridgland, 1305. Paris: International Council of Museums.
- • Gómez, F. (2009). Anselm Kiefer El Alquimista. Caracas: Universidad Nacional Experimental de las Artes.
- • Montero, E.T. (2003). Anselm Kiefer La memoria. La Laguna.
- • Rodríguez Tous, J.A. (2002). Idea estética y negatividad sensible: la fealdad en la teoría estética de Kant a Rosenkranz.
- • Piñero Moral, R.(2006) La normatividad de la belleza: historia de una obsesión finita.
Por: HYPO