Diseñar un registro Fotográfico en un Museo: Memoria de trabajo

Fotografía: HYPO

Este apartado surge de la experiencia personal de trabajo en un Museo, fotografiando exposiciones, obras, registrando y catalogando piezas del acervo.

¿Qué es el registro en un Museo?

Según el trabajo presentado por Ziedune Mikucionyte en la Universidad Politécnica de Valencia (2013-2014):

“El registro fotográfico es muy importante ya que nos permite tener un archivo que se puede visualizar y nos deja ver claramente la obra en sí.(…). Son fotografías que además nos ayudan en la identificación de la obra y también nos aportan datos del estado de conservación de la obra. Cuando se trata de una obra con un alto relieve o incluso una escultura tiene que haber un número mayor de fotografías ya que cada parte de la obra tiene que estar identificada. Para tomar las fotos de un objeto tridimensional es necesario realizar unas fotografías desde una altura que se pueda dar una idea de cómo es la forma del objeto (…)
También es importante realizar fotografías de detalles o partes dañadas ya que nos ayuda a hacernos una idea mejor, porque las descripciones no son tan fieles como una imagen. Además siempre que se pueda realizar una fotografías de ultravioleta e infrarrojos e incluirlas en la ficha de catalogación. Ayudaría a quienes tuvieran que manipular la obra en un futuro así como apartar una información sobre la obra no visible para el personal que la estuviera manipulando.” (p. 20)

Siguiendo esta línea de pensamiento, el registro es puramente objetivo y tiene que ver con mostrar los objetos de la forma en la que más se asemejen a la realidad. Es la definición de registro, que tiene que ver solamente con la comunicación directa, en el que deben utilizarse todos los artificios para tratar de que el receptor entienda lo más claramente el mensaje y que en esa transmisión se pierda la menor información posible.
Pero en este trabajo, siguiendo la línea de Merleau-Ponty (citado por Abril,G., 2012) quien expresa que:

“…las imágenes visuales no se agotan en lo visible, sino que hay en ellas siempre trazos de lo invisible, marcas de lo visible reprimido, o presupuesto, o postergado. El ver significa ver más de lo que se ve, y lo visible siempre tiene un armazón de lo invisible…” (p. 21)

Se plantea entonces, la problemática de que el registro objetivo nunca es del todo imparcial y se propone la idea de que frente a la imposibilidad de la objetividad total, la posibilidad de utilizar la subjetividad, desde una mirada artística, para registrar.

Registro y registro artístico

Primero, era preciso identificar qué pretendían las autoridades del Museo que se registrara. Una de las tareas que se necesitaban realizar era registrar obra para realizar catálogos y había total libertad de realizar fotos artísticas. Ahora bien ¿qué era lo artístico? Lo artístico no tenía punto de unión con el registro. Ya que, como se cita anteriormente, la idea convencional de registro de una cosa debe ser similar a esa cosa. Sin embargo, también era necesario destacar las formas, colores, y los aspectos más cotidianos de una obra. Era preciso confrontar esa mirada convencional del registrar y buscar un camino distinto, que justamente por ser diferente, es más atractivo. El resultado de registrar artísticamente una cosa resulta en la inevitable transformación de esa cosa en otra cosa. Se podría decir que profundizar en la subjetividad, transforma a la obviedad.

Entonces, surgió la pregunta de si era posible, en este caso, registrar artísticamente. Para ello había que reelaborar la concepción sobre el registro. Entender que registrar no solamente tiene que ver con la imagen más objetiva o comunicativa y que el registro abarca varias aristas pudiendo llegar tocar polos opuestos y llegando a transformarse en algo distinto cuando se vuelve artístico.
Por ejemplo, una exposición puede registrarse desde las texturas, desde los colores, las particularidades, lo mínimo, hasta lo más macro: la disposición de los elementos, la luminosidad, la distancia y la relación con el espectador… reconstruir esa exposición de diferentes maneras y entender que esas variadas formas de registrar eran una oportunidad que lejos de contradecirse, se complementan y se enriquecen.

El registro implica algo que registrar y alguien que registra. Esta dialéctica tiene que ver con un observador y un observado. Al final de este proceso el registro modifica lo observado como también modifica al observador. ¿Por qué? Porque quien observa, elige lo que observa y al seleccionar, rechaza. A la vez que elige, recrea lo que observa, lo resignifica atado a su mundo, a su cultura visual y lo observado se transforma en otra cosa, en una idea de quien observa.
Registrar, de forma más objetiva o más subjetiva, dentro de un museo, tiene que ver con seleccionar lo que previamente fue seleccionado. Encontrarse allí con la sensibilidad, la subjetividad o las ideas de un otr@ que también ha seleccionado, tratar de entablar una compromiso con la subjetividad de ese otro.

Bibliografía

  1. • Abril,G. (2012).Tres dimensiones del texto y de la cultura visual. Universidad Complutense de Madrid, España: Revista Científica de Información y Comunicación
  2. • Berger,J (2017).Ensayo 1. Modos de ver. Barcelona: Gustavo Gili.
  3. • Dubois,P.(2015).El acto fotográfico y otros ensayos. Buenos Aires: La marca editora.
  4. • Mikucionyte, Z.(2014). Catalogación de obras artísticas: análisis de problemas y mejoras en el fondo de arte y patrimonio de la universidad politécnica de valencia. Universidad politécnica de valencia.
  5. • Fernández, A. (2006).  Museología y Museografía.(3ra ed.) Barcelona: Ediciones del Serbal.

Por: HYPO

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